Conferencia

Miercoles 26 de septiembre 2002 alas 21.30 horas

Subjetividad científica y sujeto del inconsciente

posibles anclajes del goce?

Jean-Christian Delay

Albert Einstein encontró una ecuación - E=mc2 - que muestra una equivalencia entre energía (E) y masa (m) con la mediación de la velocidad de la luz (c). La ecuación trastomó la fisica permaneciendo todo conforme a las exigencias de objetividad de la ciencia moderna, conformidad confirmada par la sucesión de numerosas innovaciones tecno1ógicas, entre ellas el arma que conocemos.

Sin embargo, para el sujeto Einstein, la ecuación se situaba en el eje de trabajos cientificos vectorizados par una "paradoja estática frente a la armonía que caracteriza lag leyes de la naturaleza, par la que se revela una racionalidad tan superior que la ingeniosidad de log hombres palidece en comparación". Según Einstein, se trata de un sentimiento religioso, de una religiosidad particular al hombre de la ciencia. El fin de la ciencia era entonces el cernir al máximo la llamada racionalidad, el impulso materialista y tecnológico debían poder estar sometidos a esta condición. Como saben, no se llegó a nada; venció la disar­monía. Cuando, alrededor de 1930, Einstein se dió cuenta de los aconteci­mientos que se avecinaban, se dirigió a Sigmund Freud para tratar de com­prender la atracción inmemoriable del hombre hacia la guerra, hacia la destrucción del otro, aún cuando ésta implica su propia destrucción, uno de log nombres del goce desordenado.

Allí donde Einstein sólo ve una elección entre la guerra y la paz, a Freud se le significa otro destino posible. Guiado par la enseñanza que las histéricas le inspiraron, Freud busca una via que sería la de la subjetivación en una expe­riencia compartida del violento y traumatico desasimiento que funda el saber y el derecho sobre lo insabido. Eso conserva radicalizándola la importancia de la paradoja de Einstein que, religioso o no, inscribe juiciosamente sus trabajos en un movimiento de subjetivación. Este movimiento es esencial, sin él la tecnociencia de hoy, no teniendo más referencia exterior a ella, tenderia hacia el delirio.

 

El psicoanálisis responde a este desafio con el sujeto del inconsciente, que lleva la subjetivación a un paso más anudando subjetividad y objetividad en una red de intercambio simbólico. En esta perspectiva, el psicoanálisis consti­tuye un complemento inevitable para la ciencia. No obstante, la ciencia parece desinteresarse. )Resistencia?)Rechazo? )Indiferencia? )0 existe hay en dia en la ciencia otra forma de reanimar este desafío? Pensaremos este dilema con los esfuerzos recientes para situar la subjetividad en el corazón de las ciencias.

 

Jean-Christian Delay es psicoanalista y forma parte de la asociación Psykoa­nalytisk Kreds en Dinamarca. Es miembro fundador del Inter-Asociativo Europeo de Psicoanálisis.